Llegamos a Xi'an: lluvia, hambre y muchas ganas de calle
Llegamos a Xi’an después de unas cuatro horas de tren bala desde Pekín (os lo contamos en nuestro artículo del
tren bala de Pekín a Xi’an). Bastante cansados de buscar postura en el asiento, la verdad. Al día siguiente tocaba ver los Guerreros de Terracota, así que esa primera tarde la dedicamos a lo que más nos apetecía:
pasear por la ciudad y comer.
Llovía. En realidad, llovió todos los días que estuvimos por allí. Pero hay que verle el lado bueno: con la lluvia hacía fresquito y no pasamos el calor que se puede pasar en el centro de China a finales de verano.
Xi’an es la capital de la provincia de Shaanxi, el punto de partida histórico de la Ruta de la Seda y una de las ciudades con más tradición gastronómica del país. Y se nota en la calle: puestos, restaurantes pequeños, olores por todas partes. Cuando al final del día nos preguntamos si habíamos visto alguna ciudad con tanta comida callejera, la respuesta fue unánime: nunca.
Este día forma parte de nuestro viaje de 19 días por China por libre en familia. Si estás organizando el tuyo, en nuestra
guía de China con niños tienes la ruta completa y el itinerario en PDF.
El durián: la fruta que no te dejan subir al hotel
Lo primero que nos encontramos, paraguas en mano (el de mamá con un buen agujero, por cierto), fue un puesto con durián. Llevábamos días queriendo enseñarlo en el canal.
El durián es famoso por su olor. En casa hubo debate: para unos olía a calcetín húmedo; para otros, la verdad, no olía tan mal. Lo que sí es cierto es que en muchos hoteles de Asia está prohibido entrar con durián, precisamente por el olor que deja en las habitaciones. Si lo queréis probar, mejor en el propio puesto o en la calle.
La primera comida: el bocadillo de carne estofada
Nuestra primera parada fue un puesto de pan relleno de carne estofada. Es uno de los clásicos de Xi’an, y muchos lo llaman la «hamburguesa china». Pan crujiente por fuera y carne muy tierna, cocinada a fuego lento, por dentro. A nosotros nos recordó un poco al curri por las especias.
Pedir no fue fácil. Medio en inglés, medio con el traductor del móvil y medio por gestos… pero acabamos con nuestro bocadillo. Y aquí va algo bonito de viajar con niños por China: la gente ayuda muchísimo. Más de una vez, otros clientes o los propios camareros nos echaron una mano cuando nos veían perdidos con la carta.
Cómo pedir sin picante en Xi'an: «bù là»
Si viajáis con niños, esta es la frase más importante del viaje: «bù là» (nosotros lo decíamos «bula»), que significa «sin picante». En Xi’an el picante es la norma, y un plato «normal» puede ser demasiado fuerte para un niño (y para algunos adultos).
Nuestro truco: pedir un plato picante y otro sin picante, y compartir. Así cada uno elige. Y si alguien empieza a llorar al probar algo, ya sabéis cuál es el picante.
Los fideos gigantes de Xi'an: «eso no son fideos, son sábanas»
El plato estrella fueron los fideos típicos de Xi’an: unos fideos tan anchos y largos que, en cuanto los vimos, alguien dijo lo que todos pensábamos: «eso no son fideos, eso son sábanas». Llegan en un cuenco enorme, con salsa y carne (nos pareció cerdo), y se comen como se pueda.
Pedimos también otro plato de fideos en caldo con cebollino y carne, más suave y perfecto para quien no quiera picante.
Dos cosas que aprendimos en la mesa:
- Comer haciendo ruido está bien visto. Sorber los fideos es lo normal, así que nadie os va a mirar mal.
- En China, los niños deciden lo que comen… y lo que come papá. Noa empezó a probar de todos los platos y acabó comiéndose medio plato del mío.
Cuánto cuesta comer en Xi'an: 7,54 € los tres
Este es el dato que más os va a sorprender. La cuenta de esa comida fue esta:
| Qué pedimos | Precio aproximado |
|---|
| Fideos en caldo con cebollino | 1,66 € |
| Fideos especiales de la casa (la «estrella» del restaurante) | 2,56 € |
| Dos cervezas de medio litro | unos 1,50 € cada una |
| Agua | 0,26 € |
| Total para los tres | 7,54 € |
Sí: por 7,54 € comimos los tres y nos quedamos llenos. Comer en la calle y en restaurantes pequeños de Xi’an es baratísimo comparado con España.
Paseo, compras y unos caramelos muy raros
Después de comer paseamos por la zona comercial. Noa siguió con su colección de squishies (en China hay tiendas de este tipo de juguetes por todas partes; si viajáis con niños, preparad el bolsillo y la maleta).
Por el camino probamos un dulce de lo más peculiar: unos caramelos de cera con líquido dulce dentro. La idea es morderlos, beberte el líquido y escupir la cera. Raros, divertidos y muy de probar una vez «para contarlo».
También nos pasó algo que se repite mucho viajando con una niña por China: la gente nos grababa y nos sonreía. Noa ya está acostumbrada.
Y una curiosidad: muchas cosas que probamos fueron porque Noa las había visto antes en TikTok. Si vuestros hijos son de redes, dejadles hacer su propia lista de «cosas que quiero probar»: les motiva muchísimo.
Dumplings con sopa en un restaurante musulmán
Para cenar fuimos a un restaurante de dumplings. Xi’an tiene una comunidad musulmana (los hui) con mucha tradición gastronómica, y este restaurante era musulmán: por eso no había alcohol ni cerdo en la carta.
Pedimos 20 dumplings (10 de ternera con gamba y 10 de ternera), una Pepsi y un refresco local de naranja parecido a la Fanta. Todo nos costó unos 7 €, y la mesa se llenó de cestas de vapor.
Cómo se comen los dumplings con sopa (sin quemarte)
Estos dumplings llevan caldo dentro, así que hay técnica:
- Cógelo por arriba con los palillos, por el nudo de la masa, para que no se rompa.
- Ponlo en la cuchara y haz un agujerito para sorber el caldo.
- Mójalo en la salsa (nosotros le añadimos un poco de picante a la nuestra) y cómetelo.
- Cuidado: el caldo quema. Mucho. Con niños, mejor esperar un poco o abrirlo antes en la cuchara.
De vuelta, vimos cómo preparaban pato laqueado en un escaparate: otra de esas imágenes de Xi’an que se quedan grabadas.
Nuestro balance: tres cosas típicas que hay que probar en Xi'an
Al final del día hicimos recuento. Las tres cosas típicas que probamos y que os recomendamos:
- Los fideos anchos de Xi’an (con salsa o en caldo).
- Los dumplings con sopa, en un restaurante local.
- El bocadillo de carne estofada, la «hamburguesa» de Xi’an.
Y un aviso para padres: los niños comen con los ojos. Noa se pide todo lo que ve, se llena enseguida… y el resto acaba en el plato de papá. Así que pedid poco a poco: es tan barato que siempre podéis pedir más.
Consejos para comer en Xi'an con niños
- Aprende «bù là» (sin picante) y pide siempre un plato sin picante para los niños.
- Lleva el traductor del móvil descargado sin conexión: en los restaurantes pequeños, las cartas suelen estar solo en chino.
- Come donde comen los locales. Restaurantes pequeños y llenos = comida buena y barata.
- Ojo con el caldo de los dumplings: quema. Ábrelos en la cuchara antes de dárselos a los niños.
- Lleva efectivo o pago móvil preparado. En China casi todo se paga con el móvil; consulta en nuestra guía cómo configurarlo antes de ir.
- Paraguas si vas a finales de verano: a nosotros nos llovió cada día.
- Restaurantes musulmanes: no hay cerdo ni alcohol, pero sí algunas de las mejores carnes y dumplings de la ciudad.
Errores a evitar
- Pedir sin saber si pica. Pregunta o pide «bù là».
- Pedir demasiado de golpe. Las raciones son grandes y todo es barato: mejor pedir poco a poco.
- Subir un durián al hotel. En muchos está prohibido.
- Morder un dumpling con sopa entero de golpe. Quema.
Sigue nuestro viaje por China
En el vídeo lo verás todo: el debate del olor del durián, los fideos «sábana», la cuenta de 7,54 € y la técnica (y las quemaduras) de los dumplings con sopa. En el siguiente capítulo visitamos los Guerreros de Terracota. Suscríbete al canal para acompañarnos y cuéntanos en los comentarios: ¿qué plato de Xi’an probarías primero?