Manila es la puerta de entrada a Filipinas y, aunque muchos viajeros la usan solo para hacer escala, merece uno o dos días antes de volar a las islas. Es caótica, ruidosa y fascinante a partes iguales, y con niños esconde más planes de los que parece: una ciudad amurallada de película, un oceanario espectacular, parques enormes y un Chinatown para comer sin parar. En esta guía te contamos qué ver en Manila con niños, cómo moverte y todos los trucos para empezar tu aventura filipina con buen pie.
Si solo te da tiempo a una cosa en Manila, que sea Intramuros, la ciudad amurallada que construyeron los españoles hace más de 400 años. Pasear por sus murallas empedradas, con iglesias y cañones, es como meterse en un libro de historia — y a los peques les encanta subir a las almenas y buscar los cañones que apuntan al mar.
Dentro está Fort Santiago, la fortaleza donde estuvo preso el héroe nacional José Rizal; hoy es un jardín bonito para caminar. No te pierdas la Catedral de Manila ni la iglesia de San Agustín (Patrimonio de la Humanidad). El plan estrella con niños: una vuelta en calesa (carruaje de caballo). Negocia el precio antes de subir y será el paseo más divertido del día.

Junto a Intramuros se abre el Rizal Park (o Luneta), el gran pulmón verde de Manila. Después de tanta historia, aquí los niños corren y sueltan energía: jardines, fuentes, un mapa gigante de Filipinas en el suelo (perfecto para señalar por dónde seguiréis el viaje) y hasta un pequeño planetario. Es ideal para un descanso a media mañana o al atardecer, cuando baja el calor y las familias filipinas salen a pasear. Lleva agua y gorra: hay poca sombra.
Si viajas con niños, el Manila Ocean Park es casi obligado y suele ser su momento favorito de la ciudad. Es un oceanario con un túnel de cristal por el que pasan tiburones y rayas sobre vuestras cabezas, una zona de pingüinos, leones marinos y un show que les deja boquiabiertos. En un día de mucho calor o lluvia es el refugio perfecto: climatizado y para varias horas. Compra las entradas online y ve pronto para evitar colas y grupos.
Binondo es el Chinatown más antiguo del mundo (de 1594) y un festival para los sentidos, sobre todo si os gusta comer. Es perfecto para un food trip en familia: dumplings recién hechos, fideos, el pan dulce hopia y chocolate caliente espeso. Las calles son un hervidero de puestos, farolillos y templos — id con los niños de la mano porque hay mucho tráfico. Consejo: id con hambre y probad poco de muchos sitios.

Manila es enorme y su tráfico, legendario: no te fíes de las distancias en el mapa. Lo más cómodo con niños es la app Grab (el Uber de aquí): coches con aire acondicionado, precio cerrado y sin líos de idioma. Evita las horas punta, cuando la ciudad se colapsa.
El calor y la humedad son intensos: planifica lo importante para la mañana, descansa en las horas centrales y retoma al atardecer. Bebe agua embotellada, lleva protección solar y repelente, y no te agobies por verlo todo: lo mejor de Filipinas (las islas) está a un vuelo corto.
La mejor época es la estación seca, de diciembre a mayo, cuando hace calor pero apenas llueve. De junio a noviembre es temporada de lluvias y tifones, con chaparrones fuertes que pueden trastocar los planes. Si tu viaje cae en época de lluvias, no te preocupes: los planes de interior (Ocean Park, museos, Binondo) funcionan igual, y siempre puedes reorganizar el día. Sea cual sea el mes, el calor y la humedad son constantes, así que madruga para aprovechar las horas frescas.
Con uno o dos días basta para conocer lo esencial de Manila antes de volar a las islas. En un día intenso ves Intramuros, Rizal Park y Binondo; con un segundo día añades el Manila Ocean Park y vas con más calma, algo que con niños se agradece. Nuestro consejo: usa Manila como aterrizaje suave (para adaptaros al horario y al clima) y reserva el grueso del viaje para Palawan, Bohol o Cebu, que es donde está la Filipinas de postal.
Para una familia, las zonas más cómodas son Makati (segura, moderna, con centros comerciales para refugiarse del calor) y la Bay Area junto a la bahía (cerca del Ocean Park y con hoteles con piscina). Busca un hotel con piscina: es el mejor premio para los peques después de un día de calor, y un apartamento con cocina te facilita los desayunos y cenas a su ritmo. Elige algo bien comunicado para no depender del tráfico.
Comer en Manila es fácil y variado. Para los más prudentes con la comida, en Makati y los centros comerciales hay de todo (incluida comida internacional que reconocerán). Pero si os animáis, el food trip por Binondo es una experiencia en sí misma. Prueba el halo-halo (un postre helado de colores que encanta a los niños), los lumpia (rollitos) y el arroz frito. Bebe siempre agua embotellada y, con peques, elige sitios con buena rotación de comida.
El aeropuerto internacional de Manila (NAIA) está relativamente cerca de la ciudad, pero el tráfico puede convertir 10 kilómetros en una hora larga. Con niños y maletas, lo más cómodo es pedir un Grab desde la app (precio cerrado, coche con aire acondicionado) o contratar un traslado con el hotel. Evita los taxis que se ofrecen a la salida sin taxímetro. Si tu vuelo a las islas sale al día siguiente, alojarte cerca del aeropuerto o en la Bay Area te ahorra madrugones y estrés con los peques.
Día 1: empieza temprano por Intramuros (paseo en calesa por la ciudad amurallada y Fort Santiago), sigue con un descanso en Rizal Park a media mañana y come en Binondo haciendo un food trip. Por la tarde, con el calor apretando, refugiaos en un centro comercial o en el hotel con piscina.
Día 2: dedica la mañana al Manila Ocean Park (el favorito de los niños) y deja la tarde libre para comprar lo que falte antes de volar a las islas. Con este ritmo, ves lo esencial sin agobios y con tiempo para el descanso que los peques necesitan.
Filipinas es un destino económico en el día a día, y Manila no es una excepción. Comer en locales sale muy barato, el transporte con Grab es asequible y muchas actividades (Intramuros, Rizal Park) son gratis o casi. El mayor gasto suele ser el alojamiento con piscina y las entradas al Manila Ocean Park. Con una familia de tres, un día completo (comidas, transporte y una actividad) se puede cubrir sin dispararse, dejando el grueso del presupuesto para la parte de islas del viaje.
Con bebés, el calor y la humedad son lo más exigente: planifica salidas cortas por la mañana, lleva mucha agua, protección solar y un ventilador de mano. Una mochila portabebés funciona mejor que la silla en las calles con aceras irregulares de Intramuros o Binondo. Los centros comerciales, climatizados y con baños para cambiar, son un buen refugio a media tarde. Y no te obsesiones con el plan perfecto: a esta edad, un rato de piscina vale más que cualquier monumento.
Reconocemos que llegábamos a Manila con dudas: habíamos leído que era caótica y que «no merecía la pena». Y sí, es intensa — pero a Noa se le iluminaron los ojos en el paseo en calesa por Intramuros y en el túnel de tiburones del Ocean Park, y nosotros disfrutamos como niños del food trip por Binondo. Nuestra conclusión: dale una oportunidad de uno o dos días, bájale el ritmo y déjate sorprender. Es el aterrizaje perfecto antes de la Filipinas de playas que venía después.
Manila es solo el principio. Desde aquí sale nuestro gran viaje por Filipinas con niños: las playas de El Nido y Palawan, Bohol y mucho más. Te lo contamos todo, paso a paso, en nuestra guía de Filipinas con niños, y si quieres que te lo organicemos, te planificamos el viaje a medida.

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Sí, uno o dos días. Sirve para adaptaros al horario y al clima antes de volar a las islas, y tiene planes muy familiares como el Manila Ocean Park, Intramuros en calesa y el food trip por Binondo.
Con uno o dos días ves lo esencial. Reserva el grueso del viaje para Palawan, Bohol o Cebu, que es donde está la Filipinas de playas.
Con sentido común, sí. Muévete con Grab, evita zonas poco turísticas de noche, vigila el tráfico al cruzar y bebe agua embotellada. En las zonas turísticas y centros comerciales está todo muy tranquilo.
De diciembre a mayo (estación seca). De junio a noviembre llueve mucho y hay riesgo de tifones, aunque los planes de interior siguen funcionando.
Lo más cómodo es la app Grab (coches con aire acondicionado y precio cerrado). Evita las horas punta por el tráfico y planifica lo importante para la mañana.
Intramuros y Fort Santiago (mejor en calesa), un paseo por Rizal Park y un food trip por Binondo. Si añades un segundo día, el Manila Ocean Park es imprescindible con peques.
Halo-halo (postre helado de colores), lumpia, arroz frito y los dulces de Binondo. En Makati hay comida internacional para los más prudentes. Siempre agua embotellada.
Recomendamos una parada corta en Manila para aterrizar con calma y ver algo de historia y cultura, y después volar a las islas para la parte de playa y naturaleza.
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